Modelo de desarrollo exógeno impide generar empleos locales en zonas rezagadas de Limarí y Choapa

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Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, y la Comisión Asesora Presidencial en Descentralización y Desarrollo Regional, la centralización es considerada como un freno al desarrollo del país y las regiones.

¿Cuál es entonces la visión local, desde la academia, sobre el desarrollo territorial en la Región de Coquimbo y los caminos hacia un proceso de descentralización?

Comenta Georges Bonan, Consultor Internacional, Docente en Metodologías y Técnicas de Análisis del Magíster en Políticas Públicas y Gobernanza Territorial impartido conjuntamente por el Instituto de Políticas Públicas, la Escuela de Ciencias Empresariales y la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica del Norte.

Bonan afirma que el crecimiento económico de nuestra región está basado en dos componentes principales. Por una parte, tenemos “una economía de tipo residencial, es decir, una economía de consumo de bienes y servicios (incluido sectores como la construcción, turismo, entre otros) a disposición de los habitantes y visitantes de la región, alimentando nuestra economía con lo atractivo de nuestra región, fundado en su calidad de vida, y que se traduce en un crecimiento demográfico récord de 30 nuevos habitantes por día.

El segundo componente del crecimiento económico de nuestra región, continúa el experto, “es el desarrollo de la minería, con el enorme aporte de Pelambres al PIB, que se ha duplicado en los últimos 10 años; y, por otra parte, la actividad minera del norte del país, que genera la instalación de familias en la región y una fuerte conmutación laboral con las regiones de Atacama y Antofagasta”.

Es importante destacar que esta conmutación laboral no se enfoca solamente en la minería y las regiones nortinas, afirma, precisando que “el saldo migratorio entre la Región de Coquimbo y la Región Metropolitana está en favor de nuestra región desde 2002, lo que significa que hay más personas que vienen de Santiago a instalarse en nuestra región que de personas que se van para instalarse en la Región Metropolitana, buscando precisamente esa la calidad de vida”.

Zonas rezagadas

Si bien este crecimiento económico se genera por un circulo virtuoso entre la calidad de vida y crecimiento demográfico, motores del desarrollo territorial, este está enfocado sólo en la Provincia del Elqui, advierte Georges Bonan, con un circulo virtuoso reforzado por el turismo de sol y playa, y de interés especial, que constituyen los pilares de un modelo de desarrollo mayormente endógeno”.

 

Las zonas rezagadas pertenecientes a las provincias del Limarí y del Choapa, por el contrario, se constituyen en un territorio complejo, al estar bajo “un modelo de desarrollo mayormente exógeno, donde la exportación de commodities (materias primas) no genera valor agregado local, y por ende no existen empleos locales en cantidad suficiente para invertir la tendencia y transformar estas provincias en focos de atracción de población proveniente de las afueras de la región”.

 

Emprendimientos locales

Frente a esta situación desfavorable para las zonas rezagadas, Bonan propone que estos territorios aprovechen la dinámica generada por la globalización, a través de la posibilidad de innovar y generar “emprendimientos locales”, es decir, “emprendimientos financiados por la globalización, pero que tengan un anclaje local, vinculado con los habitantes actuales del territorio y su identidad, como por ejemplo el turismo o la puesta en valor del patrimonio”.

Esta dinámica nueva, subraya, “debe ser impulsada por una alianza público-privada, para poder instalarse de manera sostenible; una gobernanza que permita lograr objetivos comunes para el desarrollo territorial”.

 

Hacia un nuevo equilibrio territorial

Para Georges Bonan, una real descentralización político-institucional, pero también fiscal, sin duda “permitiría contribuir a un nuevo equilibrio del territorio regional, porque permitiría orientar de manera más directa y eficiente políticas y acciones destinadas a reducir la brecha entre la provincia del norte y las dos del sur, buscando la complementariedad y no la competencia entre ellas y promoviendo un modelo de desarrollo local”.

¿Cómo tener éxito en este objetivo? Una de las condiciones, responde, es “justamente enfocarse en la innovación basada en una colaboración público-privada”, que de paso responda a la necesidad de “asociar de manera participativa las cuatro grandes categorías de actores: sector público, sector privado de empresas e inversionistas en el territorio, sociedad civil compuesta por parte de potenciales emprendedores, y un cuarto sector compuesto por las universidades y los expertos que pueden traer el conocimiento y el apoyo científico y/o tecnológico, para permitir que los proyectos de emprendimiento y de innovación estén viables y a disposición del desarrollo territorial, creando las condiciones para iniciar procesos de descentralización eficientes y con sentido de pertenencia territorial”.

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