Salud mental de los chilenos muestra signos de mejoría con levantamiento de  restricciones sanitarias 

Un 23,7% de los  encuestados exhibieron síntomas asociados a una probable presencia o sospecha de este tipo de  problemas, el número más bajo desde que se inició el estudio en julio de 2020. 

La mejora en los índices de contagio y el avance de la vacunación contra el COVID- 19 no solo provocaron mayores libertades de desplazamiento, sino que también impactaron positivamente en la salud mental  de los chilenos. La Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y el Centro UC de Encuestas y Estudios  Longitudinales de la Universidad Católica, publicaron la cuarta edición del “Termómetro de la Salud  Mental en Chile ACHS-UC”, que indicó –entre sus múltiples conclusiones– que un 23,7% de los  encuestados exhibieron síntomas asociados a una probable presencia o sospecha de este tipo de  problemas, el número más bajo desde que se inició el estudio en julio de 2020. 

David Bravo, director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica; Daniela Campos, jefa de Riesgos Psicosociales de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS); y Antonia  Errázuriz, académica del departamento de Psiquiatría de la Universidad Católica, dieron a conocer los  resultados de la investigación, que se hizo mediante entrevistas telefónicas a una muestra representativa  de aproximadamente 1.300 personas -entre 21 y 68 años- durante el mes de agosto. Cabe destacar que  esta muestra es la misma que se ha utilizado en todas las versiones del estudio. 

Daniela Campos, jefa de Riesgos Psicosociales de la ACHS, afirmó que “podemos ver una mejora, asociada  mayormente a no estar con restricciones de movimiento severas, como se dio en la encuesta de abril,  donde después de un año de pandemia, se volvía a cuarentenas estrictas. Sin embargo, que más de un  20% de los encuestados sigan presentando síntomas de problemas de salud mental sigue siendo un  número alto al que hay que ponerle atención”. 

En ese sentido, Campos explicó que en noviembre de 2020, para la 2° versión de la encuesta, también  coincidió con una baja en restricciones sanitarias. Cuando en ese entonces más de 1 millón de personas  seguía bajo cuarentena, un 26,7% dijo tener algún nivel de problema de salud mental. “Durante el  levantamiento actual, poco más de cien mil personas estaba bajo cuarentena, y la diferencia con  noviembre del año pasado no es muy grande. Por lo tanto, sigue quedando en evidencia que estos son  problemas que tenemos que trabajar como país pensando más allá de la pandemia”, dijo.  

En cuanto a los factores de estrés para las personas: La preocupación por la posibilidad de contagiarse de  COVID-19 mostró una fuerte caída, de 61,7% en abril a 36,7% en agosto. De acuerdo con la información  entregada por los encuestados, la delincuencia fue el mayor factor estresor, con un 63,8%. El segundo  lugar lo ocupó la situación económica de las personas, con un 49,6%. La posibilidad de perder el empleo  se ubicó en el tercer lugar, con un 37%.

Niveles de depresión y soledad se mantienen 

A pesar de la mejora en varias de las dimensiones estudiadas, hubo tres que se mantuvieron muy similares  a los niveles de cuando había cuarentena en casi todo el país: los niveles de depresión moderada a severa,  de soledad y el consumo de riesgo de alcohol. Además, solo un 15,1% señaló haber consultado un médico psiquiatra o psicólogo desde el inicio de la pandemia.  

Los resultados de la encuesta arrojaron que el 18,8% reportó síntomas moderados o severos de depresión,  un porcentaje comparable al 18,4% reportado en abril y 6 puntos más alto que noviembre de 2020  (cuando había menos restricciones sanitarias). A través de todas las mediciones hechas desde el año  pasado, las mujeres han mostrado mayor prevalencia de síntomas moderados o severos de depresión:  Durante agosto llegaron a un 24,8%, 12 puntos más que los hombres. La proporción que presenta estos  síntomas de depresión es menor en el grupo de los universitarios y mayor entre los menos educados.  Otros datos preocupantes son que los síntomas de depresión están asociados a un mayor consumo de  alcohol de alto riesgo (4 puntos adicionales de depresión en relación con el consumo de bajo riesgo) y a  un mayor sedentarismo (los síntomas de depresión son 9 puntos más prevalentes entre las personas  sedentarias que en quienes realizan ejercicio). 

Un 21% consideró sentirse en un estado de soledad, muy similar a lo arrojado en abril de este año y  noviembre de 2020 (22% y 20%, respectivamente), siendo las personas entre 45 y 54 años las que se  sienten más solas (25,8%). Geográficamente, el sur del país acumula la mayor prevalencia con un 25,9%; la Región Metropolitana es la única zona que tiene un número menor a 20% (16,6%).

Otro factor importante son los problemas de sueño. Un 42,3% presentó algún grado de insomnio, con un  16,3% teniendo problemas severos o moderados, tres puntos y medio menos que en abril, pero que, sin  embargo, sigue siendo un porcentaje muy relevante.  

Datos sobre el estudio 

El “Termómetro de la Salud Mental en Chile ACHS-UC” es un estudio longitudinal, con una muestra  aproximada de 1.400 individuos en cada ronda, representativa de la población nacional urbana entre los  21 y los 68 años, seleccionada aleatoriamente del total de viviendas en el país y visitadas previamente de  manera presencial. Con la información recolectada antes de la pandemia, las encuestas de las cuatro  rondas del Termómetro de la Salud Mental se han realizado a través de una modalidad telefónica.  

Sus principales indicadores en el ámbito de la salud mental están construidos a partir de metodologías  internacionalmente validadas (sintomatología GHQ-12; depresión PHQ-9; exposición a riesgos CoPsoQ;  engagement UWES-3; consumo de alcohol AUDIT-C; insomnio ISI; soledad-escala UCLA-; ansiedad GAD-7; apoyo percibido: la escala multidimensional de apoyo social percibido; y actividad física-escala UCL).  El carácter público de los resultados del estudio ha permitido evaluar los efectos de la pandemia en la  salud mental de los chilenos a través de sus cuatro mediciones, además de ser un aporte para el diseño  de políticas públicas en esta materia en el futuro.

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