Tedeum: Arzobispo pidió por «el presente y el porvenir de nuestra nación«

Con aforo reducido, junto a autoridades, consagrados y fieles, Arzobispo de La Serena presidió Eucaristía en vísperas de Fiestas Patrias en templo Catedral.

Al atardecer de este jueves 16 de septiembre, con aforo reducido y estrictas normas sanitarias, se presentaron en la Catedral de La Serena autoridades regionales, provinciales y comunales, junto a representantes del personal consagrado y Pueblo fiel de Dios que peregrina en la Arquidiócesis, para vivir en comunión la tradicional Eucaristía de Fiestas Patrias. 

A diferencia del año pasado, en esta ocasión la Fase 4 del Plan Paso a Paso permitió la participación de mayor número de personas, entre los que se contaban integrantes de comunidades eclesiales, quienes portaron 12 banderas chilenas que acompañaron en procesión la entrada de la Palabra de Dios.

En su homilía, el Arzobispo René Rebolledo hizo referencia al Salmo 107, destacando que “al celebrar en este día la santa Eucaristía, convocados por el Señor Jesús -en el principal templo de nuestra Arquidiócesis-  los invito a hacer nuestros los sentimientos del salmista, pues como él, también nosotros repasamos nuestra vida, contemplamos nuestra historia –presente y pasada- la de nuestras queridas familias y comunidades, especialmente hoy la de nuestro país y manifestamos a Dios la alabanza, le damos gracias, porque también a favor nuestro, de familiares y amigos, de nuestra querida patria, Él ha obrado maravillas”.

A su vez, agregó que junto a la acción de gracias, “elevamos a Dios súplicas por el presente y el porvenir de nuestra nación. Rogamos especialmente por quienes nos presiden investidos de autoridad. El Señor les conceda la fortaleza para servir con generosidad, sacrificio y entrega incondicional a todos, pero especialmente a los humildes y sencillos, a los que más precisan de atención y ayuda, a los pobres del Señor”.

Recuerdo de las víctimas del terremoto y la pandemia

En su mensaje, el Pastor recordó el sismo magnitud 8.4 acaecido hace exactamente 6 años en la región de Coquimbo, que “nos sorprendió en vísperas de las fiestas patrias, provocando destrucción, desolación, horas amargas y sobre todo gran dolor por la pérdida de vidas humanas”, como también que desde hace año y medio “azota al mundo y a nuestro país la pandemia del COVID-19, generando también gran sufrimiento, días de incertidumbre y lamentablemente la muerte de millones de personas”.

Ante esta catástrofe natural y emergencia sanitaria, Mons. Rebolledó reflexionó que “serán numerosas las familias que en estos días recordarán a sus seres queridos fallecidos. Manifestémonos cercanos en la fraternidad y en la oración a todos ellos, deudos muy queridos”, por lo que con un momento de silencio y oración, al toque del clarín, se hizo memoria de quienes “perdieron la vida en tan trágicas circunstancias”.

Confiar en Dios ante la tempestad

Más adelante, citó el evangelio proclamado durante la celebración, en el que Jesús calma una tormenta en el Mar de Galilea, señalando que la tempestad “es símbolo de crisis, que puede ser humana, espiritual, social u otra de cualquier naturaleza”, preguntándose: “¿Cómo nos afectan las crisis a nivel universal, en nuestro país, en la región? ¿Cómo reaccionamos a las crisis por las que atraviesan las instituciones que en años pasados parecieron tan sólidas, entre ellas también la que nos afecta como iglesia, por varios años?”, exclamando posteriormente: “¡Qué enorme y dolorosa es la crisis actual, a todo nivel, provocada por  la pandemia del COVID-19!”.

Además, sostuvo que en este día “es oportuno preguntarnos: ¿Cómo nos afecta la crisis social y política que se manifiesta en nuestra patria, más patentemente desde el 18 de octubre de 2019?”.

Recalcó también que “tanto los apóstoles como nosotros, olvidamos que Dios Padre nos lleva en sus manos. Pareciera, sin embargo, que en momentos y circunstancias callara y estuviera ausente. Jesucristo, nuestro hermano y salvador, va con nosotros en la barca, no obstante, frente a numerosos desafíos, problemas y dificultades, pensamos que “duerme” apaciblemente. El Espíritu Santo, nuestro gran defensor y mejor fortaleza, en días de borrascas y tempestades lo percibimos lejano”.

Ante esto, invitó a la comunidad “a renovarnos en la conciencia y absoluta certeza de que en todo tiempo, circunstancias y acontecimientos, estamos en las manos amorosas de Dios. Aunque nos pueda parecer que nuestro hermano Jesús duerme, los tiempos, la historia y nuestra vida le pertenecen. El Espíritu Santo ofrece a cada cual el conocimiento, la fortaleza, el coraje, la audacia y la creatividad para afrontar los enormes retos que la realidad presenta, especialmente por los cambios culturales que cruzan el mundo y que nos desafían día tras día”.

Desafíos para el país y la región

Convocando a procurar el bien común para Chile, el Arzobispo reconoce “la necesidad de un diálogo abierto, profundo y sincero, pues todos tenemos que aportar corresponsablemente a la edificación de nuestra patria, en el presente y en el porvenir”, indicando los desafíos para el país, entre ellos “la situación socioeconómica de hermanas y hermanos que viven en pobreza, también en extrema pobreza”.

En tanto, en la región “nos desafía la mega-sequía que nos afecta desde hace más de una década con varias consecuencias. Afrontarla es tarea y responsabilidad de todos. Sin embargo, las autoridades en materia están llamadas a procurar la mejor solución, pues los efectos de la escasez hídrica son cada vez más notorios y perjudiciales”.

Asimismo, tuvo palabras para quienes presiden investidos de autoridad, enfatizando que “el pueblo anhela ver reflejados los mejores ideales anidados en sus corazones por el fundamento cristiano de nuestra patria, los valores del evangelio aprendidos en el corazón de las familias desde la más tierna infancia, todo ello de gran importancia para el bien común y el porvenir de nuestro pueblo”.

Contextualizando con las circunstancias actuales, manifestó: “En los integrantes de la Convención Constitucional, en los cuales el pueblo deposita  grandes esperanzas, se pudiere dar el diálogo en tal profundidad, respeto y aunando los mejores esfuerzos por el bien de Chile para darle al país la óptima Constitución. Que el diálogo respetuoso en esta importante institución sea un verdadero paradigma para otras instancias e instituciones de la Patria”.

Finalmente, Mons. Rebolledo precisó que “en esta celebración eucarística manifestamos total confianza en Dios nuestro Padre, en Jesucristo su Hijo y en el Espíritu Santo. Movidos por esta confianza proseguimos sirviendo a Chile, nuestra patria querida, comprometidos con su presente y porvenir, ofreciendo lo mejor de cada uno en vista del bien común y la felicidad de todos”.

Reacción de las autoridades

Presente en la ocasión, el Delegado Presidencial de la región de Coquimbo, Pablo Herman, se refirió a los desafíos que presenta la región al celebrarse un nuevo aniversario patrio, expresando que “la sequía es una preocupación, que nos golpea desde hace más de una década, por lo que agradezco el mensaje que nos anima para continuar afrontando este desafío. De alguna manera necesitamos trabajar todos en conjunto, en paz y unidad, por nuestro país, nuestra patria, ¡Chile, una sola mesa!”. 

En tanto, el General Rodrigo Espinoza, Jefe de la IV Zona de Carabineros, acogió las palabras del Arzobispo respecto a la crisis de confianza institucional que se ha instalado a nivel nacional, declarando que “este es un país para todos y tenemos que esforzarnos para que vivamos con tranquilidad y conciliación. En ese sentido, creo que estamos trabajando mancomunadamente. A nivel regional, especialmente, hemos tenido la oportunidad de coordinarnos muy bien con todas las instituciones, con todos los actores sociales, para tener precisamente un camino común. Muy contento, igualmente, de que estas instancias vuelvan progresivamente a tener un protagonismo en estas fechas que son tan importantes para el país”. Finalmente, Beatriz Morros, presidenta de las Damas de Rojo filial La Serena, manifestó que el recuerdo por las víctimas de la pandemia fue “muy emocionante, porque como agrupación hemos vivido muy de cerca la crisis sanitaria. Nosotros estamos en receso presencial, pero no asistencial. Vemos que la necesidad es gigante, son muchas las familias que han sufrido la partida de un ser querido o bien se han visto afectados por las secuelas del virus”.

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