Fiesta Chica de la Virgen de Andacollo se vivió en formato híbrido

Un grupo reducido participó de forma presencial, mientras que otros miles se conectaron a través de plataformas digitales, para vivir el denominado “Encuentro con María, Compartiendo la Esperanza”.

En este día, las calles solían estar colmadas de peregrinos, que en sus vehículos, locomoción colectiva o incluso caminando, encumbraban sus pasos desde La Serena, Antofagasta o Argentina, hasta la ciudad de Andacollo, con motivo de visitar el Santuario de la Virgen del Rosario, para participar de la tradicional Fiesta Chica.

Sin embargo, por segundo año consecutivo eso no fue posible. Y es que con el objetivo de resguardar la salud de los feligreses, el Consejo Parroquial del Santuario andacollino decidió dar vida al denominado Encuentro con María, Compartiendo la Esperanza, que tuvo sus actos centrales este domingo 3 de octubre, presenciado por un número reducido de personas, junto a miles de peregrinos virtuales que se conectaron a través de los medios de comunicación y plataformas digitales.

La esperanza que necesitamos

Junto a representantes de la comunidad andacollina, el Arzobispo René Rebolledo Salinas presidió la Eucaristía solemne en el templo parroquial. Al comienzo de su homilía, manifestó: “La pequeña comunidad que está reunida hoy en la residencia de la Virgen santa, nuestra Señora del Rosario de Andacollo -como también las miles de personas que están siguiendo esta santa Misa a través de diversas radioemisoras, canales de televisión y plataformas digitales- también ha experimentado innumerables bendiciones de Dios. Desde luego, el don preciado de la vida de cada uno, el regalo de las familias, el tesoro de la fe, como las innumerables muestras del amor de Dios para todos y cada uno. Dios nos ha bendecido, como lo hace en el presente y, según su voluntad, también en el porvenir. Por ello hemos repetido orando: Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida”.

Luego, refiriéndose a la imposibilidad de desarrollar una celebración en normalidad, recalcó que “estábamos acostumbrados, desde hace varios decenios, a vivir la Fiesta Chica con un programa entusiasmante. Desde luego la subida a Andacollo en peregrinación, con miles de jóvenes y adultos  caminando gran parte de la noche, junto a la familia, amigos y vecinos. El pueblo de Andacollo, el santuario, junto a tantas instituciones sirviendo a los peregrinos. Los bailes religiosos, cuyos miembros se habían preparado en oración y en ingentes sacrificios, también económicos, durante todo el año, esperando anhelantes la llegada de este día”. 

Además, agregó que la pandemia “mucho ha cambiado estos bellos programas. Cada año en esta residencia de la Virgen santa, en la Basílica, en la plaza principal, en las calles de Andacollo, todo nos hablaba de un encuentro que marcaba nuestras vidas con Jesucristo y la Madre de la Montaña, viviendo en comunión entre nosotros, una experiencia eclesial extraordinaria”.

En la última parte de su mensaje, destacó la frase motivadora escogida por el Consejo Parroquial para la celebración, indicando que “no podía ser más adecuada esta elección. Lo que precisamos en nuestros tiempos es sobre todo la esperanza, vivir en ella, darla, compartirla e indicar que la nuestra es Cristo. En años de tantos sufrimientos por las graves consecuencias del COVID-19, millones de personas contagiadas, fallecidas o que han perdido sus fuentes laborales en el mundo entero. Especialmente los deudos han recibido y otros seguirán esperando una palabra de esperanza”.

La Chinita bendice a su pueblo

A las 14:00 horas se dio paso a la caravana vehicular, con la cual la sagrada imagen de la Chinita del Rosario visitó a los habitantes de Andacollo, como una forma de acercarse a quienes llevan ya dos años sin poder participar en la tradicional procesión.

El P. Adam Bartyzol, Rector del Santuario andacollino, señaló que “esperábamos este momento con mucha ansiedad y esperanza. Lo vivimos con alegría, gozo y felicidad, porque cumplimos lo que anhelábamos, es decir, nuestro encuentro con María que nos lleva a Jesús. Es algo fundamental y hermoso de nuestra fe, que no estamos solos en este tiempo de pandemia, acompañados mutuamente y con la seguridad de que Dios siempre nos ama, está con nosotros y nos refugia”. 

La fidelidad de los peregrinos

Presente en la Misa solemne, Isabel Ardiles, Jefa del Baile Chino N° 8 de Andacollo rama femenina, enfatizó que “le pedimos protección a nuestra Chinita, para todos los integrantes de los bailes, para sus familias, que nos bendiga y nos siga cuidando como hasta ahora. Fue emocionante participar en esta celebración, sin embargo, se sintió la ausencia de escuchar los flautones, tambores, cajas, bombos, al gritar el “¡Viva!” para la Virgen. Han pasado dos años que no hemos podido bailar con libertad, pero ya de a poquito Ella nos está permitiendo venir hasta su Santuario y a través de su intercesión invocamos la protección de Dios Padre”.

Mientras que Yeymy San Martín, quien desde su hogar en Vallenar vivió de forma virtual la jornada, explicó que “a pesar de no estar con Ella en Andacollo, hemos vivido con alegría su Fiesta, ya que lo hemos hecho en familia, agradecidos de todo lo que Dios nos da. Sé que no ha sido fácil, pero con su compañía todo será más llevadero. Agradecemos estar unidos, con buena salud y trabajo. Esperamos que el próximo año podamos volver a subir hasta el Santuario”.

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