Aumenta la preocupación ante pronóstico de bajas lluvias para los próximos meses

Una realidad que ya es crítica, pues viene afectando fuertemente a la región, que a pesar de vivir más de 12 años de sequía, la situación empeoró desde el año 2018, cuando hubo un punto de inflexión y se comenzó a evidenciar el déficit hídrico a causa de las bajas lluvias cuya continuidad se extendió los años posteriores.

Una escasez hídrica que ha sido tema relevante en las agendas de las autoridades que han debido analizar diferentes medidas y definir una estrategia que permita ir mitigando el efecto que tiene la sequía en los motores productivos y por consiguiente, en los perjuicios que aquello ocasiona en el precio de los recursos o también, en el funcionamiento óptimo de las unidades productivas del mundo agrícola y campesino de la región de Coquimbo. Preocupación que no solo afecta a las autoridades, sino que también a la comunidad y a las familias que prevén que esta situación continúe y sus efectos comiencen a agudizarse en el diario vivir de cada uno de los hogares.

Una realidad que desde hace bastante prendió la alerta de todos, más aún teniendo en cuenta los datos emanados del último Boletín Climático realizado por el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), que evidenció que las condiciones de escasez hídrica se mantendrían para los próximos meses (trimestre mayo-julio), ya que se pronostican precipitaciones por debajo del rango normal para la época del año en toda la región, así como en gran parte de Chile.

En esa línea y tendiente a los factores que explican esta proyección, Cristián Muñoz, Modelador estadístico de Geociencias del Ceaza, enfatizó en que “el panorama para este trimestre es bastante precario en términos de precipitación ya que se espera que continúe la sequía que actualmente azota la región. Esta sequía se mantiene con un déficit de precipitaciones de alrededor del 70% y principalmente se debe a que está ocurriendo el Fenómeno de la Niña”.

Por otra parte, pero siguiendo la temática del trabajo desplegado en la región de Coquimbo, Aguas del Valle también elaboró en su último informe, el panorama que actualmente existe en cada uno de los tranques y embalses que existen en la región y cómo estos se verían afectos en un contexto de bajas precipitaciones. De acuerdo a los últimos registros, el déficit de precipitaciones en La Serena alcanza un -97,7% (0,2 mm acumulados); la comuna de Illapel -95,5% (1,4 mm); y Combarbalá -99,7% (0,1 mm). Ahora, en relación con la cantidad de agua embalsada, el tranque Puclaro, en la Provincia de Elqui, tiene un 24,5% de agua acumulada respecto a su capacidad total, La Paloma, en la Provincia del Limarí en tanto, un 11,5%, mientras que en Choapa, El Bato no supera el 5,1% de agua embalsada.

En su informe, también se incluye los niveles de nieve en zonas cordilleranas, aledañas a los cauces de alimentación hídrica para los embalses. Respecto a aquello, la situación es crítica según la empresa, porque en la Estación Vega Negra, ubicada en la cordillera de la provincia de Limarí, se registra una disminución de un 99,7% respecto a su promedio anual histórico, con sólo 1 mm acumulado. En ese sentido, el gerente regional de Aguas del Valle, Andrés Nazer, puntualizó en que “seguimos monitoreando de forma permanente las cuencas y embalses de nuestra región y trabajando arduamente en la construcción de nuevos pozos y en la generación de acuerdos que nos permitan reforzar el sistema para mantener la continuidad del servicio en toda nuestra área de concesión”.

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