Exalumna de Jorge Peña Hen recuerda a su maestro y hoy continúa con su legado: “es una inspiración”

* La violinista Wilma Cortes era una niña cuando conoció al maestro en la Escuela de Música y hoy a 49 años de su deceso, cuenta sus vivencias con el músico y el cómo la marcó para su labor como formadora de nuevas generaciones de instrumentistas.

Un hada madrina cambió la vida de Wilma Carolina Cortés Cortés para siempre. En 1966, su madre, quien realizaba trabajos como costurera, recibió el encargo de confeccionar un traje para la ópera “La Cenicienta” que el maestro Jorge Peña Hen dirigía y pretendía estrenar en el Teatro Municipal de La Serena. Ella quedó encantada con el vestido que su madre confeccionaba y que las actrices se probaban en su casa. Luego, se coló en los ensayos de la obra en la Escuela de Música de la ciudad y se dijo a sí misma: “Quiero estar aquí. Quiero ser parte de esto”.

Al tiempo después, Wilma se preparó para la prueba de admisión e ingresó a cuarto básico. Desde ese momento, la música y en especial el violín se convirtieron en sus compañeros de vida hasta el día de hoy, ya convertida en profesora e integrante de la Orquesta Sinfónica Juvenil La Antena.

A mediados de la década de los 60, la Escuela de Música de La Serena era dirigida por Jorge Peña Hen, figura insigne de la cultura de la región de Coquimbo y quien se enfrascó en la tarea de conformar  orquestas infanto-juveniles en distintos puntos del país.

A 49 años de su deceso -fue fusilado por una patrulla militar el 16 de octubre de 1973 en el caso denominado como Caravana de la Muerte- los recuerdos del maestro permanecen imborrables en la mente de Wilma Cortés. “Era muy cercano, paternal, de una calidad humana tremenda, una persona querida y respetada, que siempre se preocupó que los profesores fueran de buen nivel y que tuvieran calidad humana”, enfatiza. 

Cuando era una niña, Wilma Cortés integró la Orquesta Pedro Humberto Allende, dirigida por Peña Hen, y  afirma que sus integrantes establecían un vínculo más estrecho y fuerte que el conformaban con los compañeros de curso. “A pesar de que teníamos diferentes edades (la orquesta no funcionaba en base a la edad si no que al nivel de los músicos), compartíamos mucho en los ensayos y en las giras: éramos como una familia”.

UNA VIDA EN LA ORQUESTA

Con la orquesta y siempre bajo la dirección de Peña Hen, Cortés participó en distintas actividades y conciertos. Un recuerdo especial es la presentación de la ópera “La Cenicienta” en el Teatro Municipal de Santiago. “Era inédito una ópera donde quienes actuaban, cantaban e interpretaban la música fueran niños. Una verdadera joya”. La expectación fue total en la época, porque las filas para ingresar sobrepasaba varias cuadras. 

Televisión Nacional de Chile grabó el espectáculo y lo emitió por su señal a todo el país. Hoy se puede ver en la plataforma de youtube. 

En 1972, Wilma Cortés participó de la gira que desarrolló por Cuba. Aunque sus padres no querían darle el permiso para el viaje, Jorge Peña Hen habló con ellos y los convenció diciéndoles que se trataba de una posibilidad única y que su hija debía aprovecharla para su formación musical. 

“Recuerdo que fue una gira muy linda, donde pudimos conocer la forma de trabajo de las escuelas de música cubanas, el que era muy diferente a lo que conocíamos acá, porque los estudiantes permanecían en internados y se dedicaban a tiempo completo a la música, con horarios y una disciplina muy estricta. En aquel entonces, como niña que era, yo pensaba: prefiero estar en mi casa”, señala.

Hoy a casi 50 años de conocer a Jorge Peña Hen enfatiza que “todo sucedió por el hecho de que mi madre haya confeccionado el traje de hada madrina una obra. A partir de ahí, me convertí en la mujer que soy hoy en día. Y ese simple hecho tuvo una implicancia tremenda no solo en mi vida, sino que en tres generaciones de personas porque yo, mi hija y, ahora, mi nieta, nos dedicamos a la música”.

Para Wilma Cortés el legado de Jorge Peña Hen se mantiene vigente hasta la actualidad con proyectos como la Orquesta Sinfónica Juvenil La Antena, que dirige el maestro Mauricio Ibacache Velásquez.

“El proyecto es una joya: es una semilla que ha caído en un terreno fértil. Es una gran satisfacción participar de los ensayos y ver las caritas llenas de felicidad, y apreciar el cariño con el cual se lleva adelante el proyecto que es un verdadero pilar para el sector. Hay que decir que una orquesta es muy cara de financiar y los jóvenes obtienen las clases totalmente gratis”, afirma.

Cortés considera que el Estado debe hacerse partícipe de este tipo de iniciativas. “Si sólo trabajamos nos convertimos en un hámster que solo da vueltas y vueltas. El arte es una necesidad del alma”.

EL GOLPE A LA VIDA

Como toda una generación, Wilma Cortés relata que vivió el Golpe Militar como un trauma que marcó su niñez. “La Escuela se ubicaba en la plaza de armas de La Serena, donde actualmente funciona el Correo, y nuestros recreos eran en la misma plaza (…) allí estábamos cuando supimos la noticia del Golpe de Estado. Recuerdo que había muchos militares en las cercanías del edificio de la intendencia, un movimiento muy extraño”.

En los días siguientes, Jorge Peña Hen fue detenido y permaneció recluido en la cárcel de La Serena. Wilma cuenta que “muchos compañeros de la Escuela lo iban a ver y acompañar. Yo no pude ir porque mi mamá estaba complicada con el cuidado de mis hermanos y de la casa. Luego supe que don Jorge decía que saldría pronto, que tenía confianza y repetía “yo no he hecho nada, yo no he hecho nada…”.

La muerte del maestro caló hondo en la violinista Wilma Cortés. “Para nuestra generación fue muy traumático e incluso, jugábamos diciendo que todo era mentira y que él iba a volver (…) teníamos un sentimiento que mezclaba el  dolor y la rabia y nos preguntábamos ¿por qué  sucedió?.  , Es un recuerdo muy doloroso, un dolor no se supera…”.

Tras egresar de la Escuela de Música de La Serena, Wilma Cortés estudió la carrera de pedagogía en la Universidad de La Serena. Ha ejercido su profesión en distintos establecimientos educacionales de la Región de Coquimbo e integrado diversas orquestas. “Don Jorge fue una inspiración y su forma de ser -paternal, cercana, muy entregada- me inspira cada día en mi forma de trabajar con los niños”, concluye. 

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