¿Por qué las luces de los semáforos son rojas, amarillas y verdes?

El origen de los colores de estos aparatos tiene raíces históricas. Desde Auter, especialistas en semáforos, comentan un poco de su historia.

La idea de que el rojo significa parar y el verde avanzar ha influido en nuestras vidas en más aspectos que los semáforos. 

Desde pequeños nos han enseñado que el color rojo significa peligro y el verde que se puede avanzar. Pero, ¿por qué se eligieron esos colores para los semáforos? 

Desde Auter, empresa chilena que recientemente fue destacada en México, comentan que todo tiene raíces históricas. 

Si quieres aprender más sobre esto, aquí tienes algunos datos históricos de interés. 

Los primeros semáforos

Los primeros semáforos se instalaron debido al aumento de viajeros en las carreteras. Preocupados por los accidentes, los pueblos y ciudades instalaban torres de tráfico para facilitar la circulación de los autos. 

Agentes especializados tripulaban las torres utilizando silbatos luces rojas, verdes y amarillas, para indicar a los conductores cuándo debían detenerse y avanzar.

Pero no fue hasta 1920 cuando William Potts creó el primer semáforo tricolor de cuatro direcciones en Estados Unidos, lo que ayudó a que los conductores se mantuvieran seguros en las intersecciones. 

No obstante, en un principio no existía un consenso acerca del color de las luces de los semáforos, por lo que los conductores podían confundirse si cambiaban de ciudad. 

La historia de los colores

Según explican desde Auter, es importante saber que antes de que hubiera semáforos para los autos, había señales de tráfico para los trenes. Al principio, las compañías ferroviarias utilizaban el rojo para indicar «parar», el blanco para «avanzar» y el verde para «precaución». 

Como te puedes imaginar, los conductores de trenes se encontraron con algunos problemas con el color blanco, ya que podía confundirse fácilmente con las estrellas por la noche, y los conductores de trenes pensaban que todo estaba despejado cuando en realidad no lo estaba. 

Es por esto, que las compañías ferroviarias acabaron adoptando el color verde para «adelante» y el color amarillo para «proceda con precaución», ya que es fácilmente distinguible de los otros colores.

En cuanto al rojo, siempre ha sido un color que indica peligro, mucho antes de que existieran los autos. 

El rojo es el color con la mayor longitud de onda, por lo que puede verse desde una mayor distancia que otros colores. El color amarillo se utilizó para advertir a los conductores porque tiene una longitud de onda ligeramente más corta que el rojo, pero no tanto como el verde.

Pero, lo creas o no, el amarillo se utilizaba antes para significar «stop», al menos en lo que respecta a la señalización. En los años 1900, algunas señales de stop eran amarillas porque era muy difícil ver una señal roja en una zona poco iluminada. 

Con el tiempo, se desarrollaron materiales muy reflectantes y nacieron las señales de stop rojas. Como el amarillo se ve bien a cualquier hora del día, las zonas escolares, algunas señales de tráfico y los autobuses escolares siguen pintándose de amarillo. 

“Actualmente, muchos conductores creen que el amarillo en el semáforo significa acelerar para pasar más rápido. Sin embargo, en realidad es todo lo contrario. Lo recomendable es disminuir la velocidad para parar a tiempo cuando llegue el rojo”, indican desde Auter.

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