Juanito, el concejal más querido de Coquimbo

  • Este domingo se confirmó el deceso de Juan Alcayaga del Canto e innumerables muestras de cariño se expresaron a través de las redes sociales para la exautoridad. 

Este domingo, los coquimbanos fueron informados del deceso de uno de sus más queridos ciudadanos. Se trata de Juan Alcayaga del Canto, quien a la edad de 74 años y debido a complicaciones médicas, falleció en el hospital San Pablo de Coquimbo. 

A través de las redes sociales, el coquimbano de tomo y lomo expresó su cariño hacia quien se desempeñó como concejal y alcalde de la comuna al alero de su partido por más de 40 años: el radical. Amante de La Pampilla y de Coquimbo Unido, dos emblemas porteños, Alcayaga se ganó el corazón de los coquimbanos y coquimbanas.

En entrevista con el periodista Marcelo González Godoy, Juan Alcayaga entregó algunas definiciones de su vida.

El vínculo con Gabriela Mistral  

“Mis dos padres son de la región. Mi padre es  del sector de Peralillo y tiene cierta relación con Gabriela Mistral, cuyo nombre era Lucila Godoy Alcayaga. Mi abuelita era sobrina nieta de la madre de Lucila Godoy y quizás por ahí viene lo poeta que soy, o que me guste escribir o tanto leer.

“Mi madre viene del sector de Salamanca, en la provincia del Choapa. Mi abuelo, Amable del Canto, fue dos veces alcalde de la ciudad de Salamanca, así que por ahí viene mi vena política”

Alcayaga como cantante: Teddy Fulton 

“Yo viví todo el tiempo del rock and roll y la Nueva Ola Chilena, tanto así que durante mucho tiempo me las di de cantante. Era una época en que era muy difícil que alguien se atreviera a cantar y, más encima, en inglés.

“Yo leía a Marcial Lafuente, quien escribía unas novelas chicas de pistolero (…) y había un pistolero, no me recuerdo si era bueno o malo, pero me quedó en la cabeza su nombre: Teddy Fulton. Así, cuando  Juan Ramírez Portilla tenía el “Club de la Juventud” empieza a hacer lo que se llamaban las veladas en distintos puntos de Coquimbo y me dice: «no te puedes llamar Juan Alcayaga” y yo le di el nombre de Teddy Fulton. Me respondió “perfecto”.

“Mi caballito de batalla era “poesía en Movimiento” que en Chile la había grabado Pat henry , más algunas canciones de Elvis Presley”

“Tuve una respuesta muy cariñosa y hasta el día de hoy hay gente en la calle que me dice Teddy. Con mi esposa, cuando salíamos a la calle y me decían teddy ella no entendía nada, porque yo no le había contado de mi pasado artístico”. 

Nacimiento en la municipalidad

“Es un hecho anecdótico muy hermoso que marcó mi vida. Cuando yo nací se usaba mucho las parteras y mi padre por ser jefe del Seguro Social en aquel tiempo, ubicado en calle  Aldunate 1094, donde estuvo la municipalidad de Coquimbo. Nosotros ocupabamos el segundo piso que era la casa del administrador y allí nací yo en la sala que por 16 años fue mi oficina como concejal. Así que tengo una raiganbre enorme con el municipio”

La época dorada de Coquimbo Unido  

“Tuve la suerte de pertenecer al directorio de Coquimbo Unido durante su época de oro del club. Recuerdo cuando Miguel Bauza se contacta con alguien en Brasil y llega Torino sin hablar una palabra de español a una reunión que realizamos en el club social, porque el club no tenía sede. Le preguntamos qué hacía en la cancha y nosotros entendimos “yo hago goles” pero lo que él había dicho era “yo entrego goles”. Después entendimos que él no era goleador, pero sí un mediocampista nato. Luego se sumaron Liminha y Bené”.

“Recuerdo que íbamos al Estadio Nacional en Santiago y la gente iba a ver jugar a Coquimbo Unido, no importando con quien se enfrentara. Iban unas bailarinas brasileñas que las traían de los locales nocturnos, y todos celebraban los goles bailando samba”

La Pampilla

“Ojala las nuevas generaciones tengan la oportunidad de ver a un equipo que jugaba tan lindo como estos brasileños, que eran espectaculares y se complementaban muy bien “

“No hay nada más lindo que La Pampilla. Siempre he dicho: si me regalan un viaje a Europa y todo pagado para el 18, yo no voy. Yo voy a La Pampilla. Yo no sabría ni siquiera definirla. El hecho de llegar la agente, la alegría, las carpas, encontrarse con una persona, es todo”

“Nunca me he perdido una Pampilla, incluso cuando estudiaba en santiago, tuviese o no prueba, venía igual y me quedaba hasta el día 21… y luego me echaban arriba del bus”.

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