Corte Suprema ordenó a isapre otorgar tratamiento a menor de La Serena víctima de distrofia muscular


La rectificación favorece a Matías Chirino, de 14 años, que padece enfermedad de Duchenne, causante de progresivo, irreversible y terminal deterioro del organismo.

La Corte Suprema ordenó a la Isapre Cruz Blanca proporcionar un medicamento -que cuesta aproximadamente 35 millones de pesos mensuales- a Matías Chirino, de 14 años, de La Serena, diagnosticado con distrofia muscular de Duchenne. Esta enfermedad, sin terapia, causa un progresivo, irreversible y terminal deterioro del organismo. 

La resolución recién emitida, revoca un fallo anterior de la Corte de Apelaciones de La Serena que había negado este beneficio, validando el argumento de que la dolencia no representaba un riesgo inminente para la vida del paciente, condición necesaria para que se lo concedieran. Por unanimidad los miembros de la Tercera Sala del máximo tribunal, los ministros Sergio Muñoz, Adelita Ravanales y  Mario Carroza, y el abogado integrante Pedro Ávila, acogieron el recurso de protección presentado por la defensa del adolescente.

La acción logró demostrar que la administración del medicamento VYONDYS 53 (Golodirsen), producido por el laboratorio Sarepta de Holanda, era necesario para prolongar y favorecer la calidad de vida del adolescente.  

CAMBIO EN CRITERIO DE LA JUSTICIA 

El producto no se encuentra en Chile, por lo tanto no hay un precio del mismo en el mercado local. La familia de Chirino lo ha cotizado en el extranjero y el valor del tratamiento con el medicamento requerido se estima en 35 millones de pesos mensuales. La resolución de la Corte Suprema en este caso sienta un importante precedente, a juicio de la representación de Chirino, en cuanto a que obliga a las isapres a proporcionar atención cuando un paciente se encuentra en riesgo de vida.

El abogado Esteban Barra manifiesta que esta calificación se remitía a los casos de inminencia de muerte inmediata, lo cual fue modificado por la resolución de la Corte Suprema en relación a Matías Chirino: “La Corte considera que hay riesgo vital pese a que no se encuentra expuesto en forma inmediata a la muerte”. 

A este criterio contribuyó el concepto de “ventana terapéutica”, que se refiere al periodo de tiempo en que un tratamiento es eficaz para prolongar la vida de un paciente y que según el profesional se opone a un contrasentido: “¿Por qué vamos a esperar que un paciente esté a punto de morir para prestarle auxilio?”.En el caso de los pacientes de Duchenne el tratamiento es efectivo hasta que pierden la capacidad de movilizarse por sí mismos, o sea mantienen la marcha, lo que Matías Chirino aún conserva. 

El abogado Barra considera que la resolución de la Corte Suprema en este juicio constituye un cambio trascendental en la materia: “Lo que hace la Corte es decir que en este caso hay riesgo vital, aunque el paciente no está expuesto inmediatamente a la muerte. Lo que admite la hipótesis de riesgo vital en aquellos casos en que los pacientes tienen una condición de salud en la que aplicar el medicamento es oportuno para evitar que en el futuro se concreten ciertas consecuencias dañosas que entonces los van a exponer al riesgo vital”. 

ISAPRES CAERÍAN EN DELITO DE DESACATO Y LESIONES 

Esta resolución se suma a la que la Corte Suprema adoptó en el mismo sentido en favor de Ignacio Alfaro, de 12 años, de Andacollo, y la que dictó la Corte de Apelaciones en el caso de Francisco Alegría, de 6 años, de Los Ángeles. Ambos también afectados por Duchenne. Sin embargo, el cumplimiento de otras sentencias del mismo estilo ha comenzado a ser evitado por las isapres bajo el argumento de que correspondería hacerlo por la vía de reembolso del dinero que los pacientes invirtieran en adquirir los medicamento prescritos. Lo que dado sus precios resulta imposible para ellos. 

En opinión del abogado Barra esta conducta de las isapres podría constituir un delito: “Podría ser un delito de desacato y eventualmente un delito de lesiones de comisión por omisión en el que se omite una acción debiendo desplegarla y esa omisión genera daño. Ahí además se produce un ilícito civil que puede fundar una acción indemnizatoria”. 

El abogado Barra asegura que el procedimiento de evitar el pago de tratamientos mediante la exigencia de hacerlo por reembolso ha sido ilícitamente impuesto, por ejemplo, por la Isapre Más Vida en perjuicio de dos pacientes que sufren la enfermedad de raquitismo. El profesional destaca que la institución de salud ha mantenido esta posición durante dos años, desoyendo la resolución de la Corte Suprema, con lo que  ha evitado el desembolso de mil 200 millones de pesos. 

Barra opina además que las isapres de esta manera “cometen ilícitos por conveniencia económica, pues cada mes que incumplen se ahorran entre 30, 40, 50 millones mensuales, haciendo eficiente económicamente su conducta ilícita a costa de la vida de los pacientes’”. A su juicio “lo más grave es que el sistema les está permitiendo esto. En el caso de Masvida , la isapre se ha ahorrado mil 200 millones de pesos a costa de la salud de los pacientes y con una sentencia de la Corte Suprema dictada en su contra”. 

Está situación espera hacer presente ante la justicia por medio de las acciones respectivas: “o las sentencias judiciales son letra muerta o se compele a Isapre Masvida a cumplir, se le sanciona civilmente por los daños causados y se persigue la responsabilidad penal de sus ejecutivos por el delito de desacato”. 

LA ESPERANZA DE MATÍAS 

La madre de Matías Chirino, Daniela Oliva, confía en que el dictamen de la justicia pueda cumplirse: “Es una esperanza de que pueda alargar la vida de Matías, evitando los efectos de la enfermedad y así pueda estar mejor hasta que sea posible”. Matías tenía tres años cuando le diagnosticaron Duchenne. Entonces Daniela estudiaba ingeniería en Prevención de Riesgos. Cuando terminó la carrera trabajó un tiempo, pero tuvo que dejar el empleo para dedicarse a Matías, y el sustento de la familia lo proporciona su pareja, de profesión ingeniero mecánico. 

Daniela comenta que Matías lleva una vida todo lo activa que le permite la enfermedad: “Le gusta mucho salir. En el condominio donde vivimos sale todos los días, a juntarse con sus amigos. Ahora que son adolescentes ya no a jugar sino a conversar, con el carrito que usa para desplazarse”. 

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